Los años han pasado,
minuto a minuto, hora a hora
día a noche, por semanas,
por meses,
hasta llegar ineluctablemente
hasta hoy.
Hoy.....
cuando envejecemos,
hoy es el lugar donde convergen
todos los errores y los aciertos,
las decisiones, las locuras,
las negligencias y la virtud
Hoy es el ahora que mira para atrás
y ve un largo camino
que se interna en la memoria,
y se hace cada vez más borroso
más fragmentario, a medida que
crece la distancia con cada día.
Hoy miro para atrás,
hoy siento que te estoy perdiendo,
hoy veo todos mis errores,
hoy te miro y te amo como el primer día
ese día donde coincidieron los astros,
que se venían alineando para llevarme a la puerta de tu casa
Hoy también puede ser mirar hacia adelante,
donde no se ve nada, pero
donde reside la esperanza, maldita para Nietzsche,
único solaz al que me arrimo,
y bajo su sombra trabajo y te mimo,
no te negaré nunca el cariño
No te negaré el cariño
porque los astros te trajeron,
y me llevaron también a ti,
tanta coincidencia puede ser
azar o destino,
así de radicalmente diferentes son las causas posibles.
Te conozco, me conozco,
tu apuntas a la primera, aunque dejas cierta duda para la segunda;
yo apunto a la segunda, porque así lo ve mi sangre y mi carne
no mi mente, pobre legajo de palabras y pensamientos,
Mi sangre y mi carne sienten que esto entre nosotros
tiene algo de destino, de arreglo e intención
Por eso me aferro a la esperanza,
por eso no te niego el cariño,
por eso y porque
con los años despuntando
la medianía de la vida,
he llegado a saber que después de ti,
ninguna será igual, todas contra tu rasero,
No te vayas, intentémoslo una vez más,
este camino ha sido tortuoso,
pero puede ser feliz,
lo sabe mi sangre, lo sabe mi carne,
lo sabes tu...
y sobre todo, lo sabe nuestro amor.